El caos previo a la cuarentena total

Si el mensaje de las autoridades durante estos días era que la gente no saliera de sus casas y respetara la cuarentena social, éste claramente no fue escuchado. Ayer se pudieron observar desde las primeras horas del día innumerables filas para acceder a los supermercados, farmacias, bancos, notarías y múltiples servicios de la ciudad, debido a la cuenta regresiva para el inicio de la cuarentena total para Punta Arenas, restricción que comenzó anoche a partir de las 22 horas. Muchísima gente en un espacio reducido y con poca distancia entre las personas, era la combinación casi perfecta para contraer o propagar el virus.

Al respecto, el intendente regional José Fernández fue claro en señalar que “las aglomeraciones son un factor de riesgo y de contagio, y lo que hemos visto desde el martes es a la gente haciendo filas en diferentes lugares como supermercados, farmacias bancos y notarías. Les reiteramos que el abastecimiento está garantizado y pueden acceder a los permisos para salir diariamente ya que debemos mantener una distancia social”. A su vez, el jefe de Defensa, el general Rodrigo Ventura, agregó que “le solicitamos a la gente que mantenga un distanciamiento para evitar el contagio. Les recuerdo a todos que los establecimientos van a mantener su horario normal y se puede acceder a ellos de forma parcializada”.

Este aviso llegó muy tarde o simplemente la gente no quiso escuchar. Por ejemplo, la fila para ingresar al edificio del Banco Santander, en la Plaza de Armas, baja por calle Roca y daba la vuelta por Lautaro Navarro hasta casi llegar a Pedro Montt. Más de un centenar de personas casi pegadas una a la otra y la mayoría de mal humor esperaba impaciente que la hilera avanzara, ya que habían llegado muy temprano pensando en evitar la congestión de gente. “Llegué a las nueve de la mañana y me demoré dos horas en avanzar cincuenta metros y todavía me falta harto”, expresó un hombre que prefirió no dar su nombre. Otra mujer agregó que “aquí la gente no respeta la distancia social y eso también es peligroso. En media hora apenas avancé dos metros, todo ha funcionado muy lento”.

En tanto, cerca de las diez y media de la mañana la fila para el supermercado Unimarc de calle Bories llegaba a la esquina de Mejicana. En la fila había muchos adultos mayores y casi todas las personas estaban pegadas una a la otra. Aun sabiendo que podría realizar sus compras otro día Juan Seguel hizo esta fila, ya que cree que el escenario seguirá así los próximos días. “Vine hoy porque creo que esto va a tener para rato en el tiempo. Pienso que debería ampliarse el horario para los adultos mayores. Los obligan a venir a las nueve de la mañana y eso hace que tengan que levantarse muy temprano. Eso tiene que mejorar”, afirmó.

Avanzando por la misma calle Bories hacia el sur se podía ver un escena similar llegando al local de la Farmacia Ahumada, cuya fila llegaba hasta José Menéndez. A pesar que también se puede obtener un permiso para acceder desde hoy a este tipo de negocios, la gente asistió de forma masiva el día de ayer para adquirir sus medicamentos. “La verdad es que no tenía nada que hacer y vine hoy. Ha estado bien lenta la fila, e intento mantener la distancia pero sinceramente es imposible”, expresó un hombre que tampoco quiso revelar su identidad.

 

Fuente de información: La prensa austral

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