El pasado lunes, un enorme operativo se realizó en la Plaza Muñoz Gamero, por un adulto mayor con Covid-19, que estaba haciendo fila para entrar al Banco Estado. De inmediato se le aisló, a la espera de que una ambulancia lo trasladara a una residencia sanitaria, para cumplir cuarentena.
Hasta ahí todo dentro de lo normal. Pero mientras esperaba, el caballero comenzó a moverse, con saltos y estiramientos, buscando calentar el cuerpo, ante el intenso frío de esa hora. Ante ello, un peatón que vio la escena, fue a comprar un café para el entumido señor.
Ahí surgió lo insólito. Apegados estrictamente a las disposiciones sanitarias, se le prohibió acercarse a entregar el café, por lo que pidió a un funcionario de Carabineros que lo hiciera. Mientras éste llevaba la bebida caliente, un oficial de mayor rango lo hizo detenerse, y lo conminó a devolver el café, porque el protocolo impide tener contacto directo con un contagiado. Hubo alegatos, de que se lo dejara cerca, en una banca, para que no tuviesen contacto, pero no hubo caso y el famoso café volvió a las manos del solidario ciudadano.
La ciencia aún no ha podido determinar cómo una persona con Covid-19 puede contagiar a otra, que le deja un café cerca para que lo retire.