Mariana es estudiante. Vive en Santiago. Tener hijos, derechamente, le produce rechazo: “Mil veces tendría un gatito antes que un hijo”, reconoce. Su caso no es aislado: Chile se está quedando sin niños. Es el tercer país con la peor tasa de fecundidad del mundo, sólo por debajo de Corea del Sur y Singapur. Las cifras hablan por sí solas: 0,99 niños por mujer, muy por debajo de los 2,1 esperados para mantener el número de habitantes estable. En palabras técnicas, para asegurar el reemplazo generacional.
Según testimonios de mujeres recabados por Bío Bío Investiga, las razones son múltiples: desde la prioridad que le dan las nuevas generaciones para desarrollar una carrera profesional hasta el alto costo que conlleva criar un menor. Mantener a un niño en las primeras etapas de vida cuesta, en promedio, unos $595 mil mensuales. Una cifra que es proporcionalmente mayor a la de países desarrollados.
Y aunque el dramático descenso de las cifras podría acarrear consecuencias económicas y sociales, el Estado de Chile no ha avanzado en la última década en soluciones concretas. Más bien, se ha mantenido en una etapa de recopilación de información.
Chile en el fondo de la tabla
Con una Tasa Global de Fecundidad (TGF) de 0,99, Chile se sitúa entre los tres países con menos hijos por mujer en el mundo, según cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadísticas. La TGF, detalla el organismo, es “el promedio de hijos que tendría una mujer al final de su periodo de vida fértil (calculado habitualmente entre los 15 y los 49 años)”.
La nación solo se encuentra por debajo de Singapur y Corea del Sur —con tasas de 0,87 y 0,80 respectivamente—. Incluso en Europa, donde el problema ha sido abordado de manera pública y reiterada, los números son más altos. Francia, por ejemplo, mantiene una de las tasas más altas del continente, con 1,64 hijos por mujer. Esto se explica en parte porque el gobierno ha reforzado el sistema de políticas familiares para generar un ambiente ideal para la crianza. Están conscientes de que los incentivos monetarios no son suficientes. Es por esto que el plan para enfrentar la baja natalidad se sostiene en tres ejes. Asegurar el cuidado de los menores para padres que trabajan; resguardar la carrera profesional de las mujeres sin que el tener hijos dañe su billetera; y fomentar que ambos padres estén presentes durante la crianza.
En Italia, en tanto, el índice alcanza 1,21; en Polonia, 1,31; en Noruega, 1,41; en Islandia, 1,50. Las tasas más altas se concentran en África: Chad lidera con un 5,94 (ver mapa).

Tasa Global de Fecundidad: Países seleccionados 2025
World Population Prospects 2024
Instituto Nacional de Estadísticas
El alto costo monetario de la crianza
Según se desprende de las cifras del INE, las mujeres en Chile están embarazándose más tarde. Si en 1993, el promedio alcanzaba los 27 años de edad, en 2025 subió a 30. Una de las explicaciones es que la juventud busca estabilidad económica antes de siquiera pensar en tener hijos.
Un estudio publicado en 2025, llevado a cabo por el Ministerio de la Mujer junto con Unicef, estimó que “cerca de $595 mil mensuales cuesta mantener la crianza en Chile”. Eso sí, el documento recalca que el valor varía considerablemente según la etapa de desarrollo.
La investigación elaboró por primera vez una “Canasta de Crianza en el país” y reveló un desglose presupuestario.
—El informe no solo mide los gastos monetarios en bienes y servicios, sino también el tiempo no remunerado que madres, padres y cuidadores destinan a la crianza —indica el estudio— En promedio, el costo mensual de la crianza alcanza los $595.000. De este total, $383.267 equivale al costo en bienes y servicios y $211.616 al costo del tiempo —sostiene.
En comparación con España, que según un estudio de 2024 subido por la ONG internacional Save the Children estima que al mes cuesta 758 euros. Al considerar el costo de crianza en relación del PIB per cápita de cada país, el gasto en Chile es proporcionalmente mayor.
—El embarazo me produce demasiado rechazo —declara Mariana, una estudiante universitaria santiaguina de 20 años—. El concepto de tener algo creciendo dentro de mí es una situación por la que un hombre nunca va a pasar. Se les hace muy fácil decir “quiero ser papá”, porque no van a tener que cambiar todos sus hábitos durante nueve meses. Y después hay que lactar.
Mariana hace hincapié precisamente en el tema económico:
—La educación de calidad es cara, todo está caro. Simplemente no estoy dispuesta a hacer esos sacrificios. Mil veces tendría un gatito antes que un hijo. Y conozco a al menos dos mujeres de 30 años que tienen mascotas y las tratan como hijos. Una de ellas tiene una pieza solo para sus dos gatitas y la otra le ponía pijama a sus perros para dormir.
De norte a sur
El desglose por región revela que el norte de Chile se mantiene con las mayores tasas. De hecho, Tarapacá registra la más alta: 1,32 hijos por mujer. Una de las razones detrás de los guarismos es el impacto de los flujos migratorios de la zona. Le siguen Atacama y O’Higgins, ambas con 1,19.
En contraste, la región Metropolitana presenta los niveles más bajos del país, con un 0,88 —quedando, incluso, bajo el promedio nacional—.
Le siguen Valparaíso y Magallanes, con 0,98 y 0,91 respectivamente. Bío Bío está justo por encima del promedio nacional, con 1 (ver gráfico).




