Malvinas: Los documentos en que Bachelet, Boric y Piñera firmaron lo mismo que hoy se le reprocha a Kast

l comunicado conjunto de Kast y Milei del 3 de septiembre desató críticas por el rechazo chileno a la exploración petrolera en Malvinas, reavivadas ahora por el viaje del buque Danstar. Pero Chile ya había suscrito esa misma posición en al menos tres declaraciones regionales entre 2010 y 2025. Las documentos firmadas bajo los gobiernos de Piñera y Bachelet comprometían al país a más de lo que dice el texto de septiembre.

Buque Danstar. El 3 de septiembre, tras la reunión de Kast y Milei en La Moneda, ambos gobiernos difundieron un comunicado conjunto. En él, La Moneda reiteró el respaldo de Chile a “los legítimos derechos de soberanía” de Argentina sobre las Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, y pidió que Buenos Aires y Londres reanuden las negociaciones.

  • La declaración continúa expresando que en el gobierno argentino “valorarán los esfuerzos del Gobierno chileno a fin de evitar la consolidación de actividades logísticas ilegales unilaterales en la zona disputada, en materia de exploración y explotación de recursos hidrocarburíferos y pesqueros”.
  • La frase cobró todo su peso cuando se hizo la acusación de que el buque Danstar zarpará el 11 de noviembre desde Punta Arenas a las Malvinas con insumos para el proyecto petrolero Sea Lion.
  • El presidente de la Liga Naval Argentina, Fernando Morales, dijo que el buque podría ser detenido si las autoridades consideran que su navegación constituye un “tránsito no inocente”. La argumentación es que, aunque la carga sea civil, abrir una ruta logística regular y cercana con las Malvinas desde Punta Arenas termina aliviando indirectamente los costos operativos y de infraestructura de todo el archipiélago, lo que a la larga beneficiaría indirectamente el desarrollo de las faenas petroleras británicas del norte.

Las críticas. Sus dichos acrecentaron las críticas de parte de la oposición a la forma en que se han conducido las relaciones con Argentina, las que se han hecho sentir desde antes de la interpelación al canciller Francisco Pérez Mackenna, el 28 de octubre. Nelson Venegas (PS) dijo esa vez que el respaldo a Argentina es ahora “mucho más potente” que el histórico y que perjudica la relación con el Reino Unido, a lo que Pérez Mackenna respondió que la posición data de 1992, bajo el gobierno de Aylwin.

Lo que muestran los documentos. El rechazo a la exploración y explotación de hidrocarburos en la zona en disputa no es una novedad del gobierno de Kast. Chile lo suscribió bajo los primeros gobiernos de Michelle Bachelet (2010 y 2014) y Sebastián Piñera (2010), y el de Gabriel Boric (2025).

  • Dos de esos textos, los de 2010 y 2014, fueron más lejos que el comunicado de septiembre pasado.

Piñera, agosto de 2010. El 3 de agosto, en la cumbre del Mercosur en San Juan, los presidentes de los Estados Partes y Asociados, Chile entre ellos, reiteraron su “rechazo a las actividades de exploración de recursos naturales no renovables en la plataforma continental argentina que desarrolla el Reino Unido”. Y asumieron un compromiso concreto, “de conformidad con el derecho internacional, el derecho del mar y las normas nacionales respectivas”: “No facilitar las actividades de naves que tengan por fin apoyar de manera directa las actividades hidrocarburíferas que afecten los derechos de la República Argentina en su plataforma continental”.

Bachelet, diciembre de 2014. En su segundo gobierno, Chile suscribió en la cumbre del Mercosur de Paraná el texto más duro de la serie. Los mandatarios rechazaron “el desarrollo de actividades unilaterales británicas”, incluida la exploración y explotación de recursos, y reconocieron el derecho de Argentina a emprender acciones legales contra la exploración y explotación de hidrocarburos no autorizadas.

  • Además, se comprometieron a intercambiar información sobre “buques o artefactos navales con derroteros que incluyan a las Islas Malvinas” con cargas destinadas a actividades hidrocarburíferas o mineras, y sobre medidas para “impedir el ingreso a sus puertos” de naves que enarbolen “la bandera ilegal de las Islas Malvinas”. Vale decir, la logística marítima hacia las islas, el mismo punto sensible de hoy, ya era materia de compromiso regional hace doce años.

Boric, diciembre de 2025. El 20 de diciembre, en Foz do Iguazú, el canciller Alberto van Klaveren suscribió por Chile la declaración del Mercosur sobre Malvinas. El texto destaca que “la adopción de medidas unilaterales, incluyendo la exploración y explotación de recursos naturales renovables y no renovables del área en controversia, no es compatible con la Resolución 31/49” de la ONU, y reconoce el derecho argentino a “promover acciones legales” contra las actividades no autorizadas.

  • Su marco sobre los hidrocarburos y medidas unilaterales incompatibles con las resoluciones de la ONU, es el mismo que invoca el comunicado de septiembre cuando habla de actividades “contrarias a las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas”.

La continuidad. Puestos en fila, los textos cuentan una sola historia. Chile ha respaldado la soberanía argentina, pedido negociaciones y calificado la exploración petrolera británica como una medida unilateral contraria a la Resolución 31/49 bajo Bachelet, Piñera, Boric y ahora Kast.

  • Leído con cuidado, el párrafo cuestionado no contiene un compromiso chileno. Es Argentina la que expresa “que se valorarán los esfuerzos del Gobierno chileno”.
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