“Cuánta gente recibe bonos del gobierno y no los necesita, pero yo que tengo que pedir ropa usada para venderla en la feria y me dicen que no califico”. Es la molestia de Estercita Salcedo Alvarez, quien reclama por no acceder al Ingreso Familiar de Emergencia dispuesto por el Estado en tiempos de pandemia. Ella debe lidiar con el alto costo del tratamiento que su hija con discapacidad requiere, sin embargo ha recibido como respuesta que sus ingresos formales de su hogar superan el umbral para acceder al beneficio.
El reclamo fue estampado en Facebook, al cual adhirieron varias mamás con hijos enfermos. Editha Arcos Velazquez señaló: “A mí tampoco me lo dieron… y yo sin trabajo y en el 40% más vulnerable y con 2 hijos con carné de discapacidad, y nada”. De la misma manera, Claudia Mansilla Vidal, reforzó que “a mi me pasó igual, no me entregaron nada de nada, que terrible este sistema; a otros les llegan a dejar sin pedir nada”.
Consultada por este diario, Estercita Salcedo afirmó que su hija tiene certificación de discapacidad (evaluada en un 80%) con lo que recibe un subsidio por 71.185 y además una pensión de gracia, siendo la razón por la cual no ha podido acceder al fondo de emergencia establecido con ocasión de la contingencia sanitaria.
Su hija Jhosefina Ojeda tiene entre otras patologías, alergia alimentaria severa, y se alimenta por un botón gástrico, por lo que constantemente necesita insumos médicos, su segundo hijo Ignacio también tiene alergia alimentaria y necesita una alimentación especial, que no es la misma que la de su hermana. Salcedo vive con otra hija, Lilibeth Castro, quien llegó a la familia derivada del Senama. A lo anterior se suma que la cuarentena y el aislamiento, la han puesto en una compleja situación económica.
Por su parte, Claudia Mansilla Vidal, quien cuida a su hijo Agustín Almonacid, puntualizó que en su caso la certificación de discapacidad de su hijo no está al día. El niño de 5 años tiene hidrocefalia y mielomeningocele y está a la espera de ser intervenido quirúrgicamente porque le detectaron tres quistes en el cerebro, sin embargo la cirugía se pospuso por la pandemia.
A pesar de que la condición de Agustín es congénita y no va a salir de la situación de discapacidad, la credencial de todas formas debe ser renovada cada cierto tiempo. “Por la pandemia no lo he podido renovar”, sostiene.
En el caso de Claudia, su familia ha debido mantener un estricto confinamiento, lo que obligó a dejar de trabajar por varias semanas lo que ha complicado la situación económica, debiendo recurrir a los ahorros que tenían para la operación de Agustín.