Arsenio Pérez fue una figura sumamente querida y respetada en Punta Arenas, representando el espíritu del inmigrante trabajador y el compromiso civil con la región. Es recordado principalmente por dos grandes legados: su labor como bombero y su emblemático negocio.
Don Arsenio fue el dueño de la tradicional Zapatería Winnipeg, ubicada en el corazón comercial de la ciudad (calle Bories). El nombre de la zapatería era un homenaje al famoso barco Winnipeg, que trajo a los exiliados españoles a Chile en 1939. Aunque él no llegó directamente en ese viaje (era de origen español), el nombre simbolizaba la gratitud y la conexión con esa gesta histórica.
Su local no era solo un punto de venta, sino un lugar de encuentro. Fue uno de los comercios que resistió el paso del tiempo y los cambios en el modelo de consumo, manteniendo una atención personalizada que muchos antiguos residentes de Punta Arenas aún recuerdan con nostalgia.
Trayectoria: Fue voluntario durante décadas, alcanzando la distinción de Miembro Honorario tanto de su compañía como del Cuerpo de Bomberos de Punta Arenas.
Sus compañeros lo recuerdan por su disciplina y su constante preocupación por el bienestar de la institución. En la Cuarta Compañía, su legado es parte de la historia viva de la unidad, donde siempre se destacó por fomentar la unión entre la colonia española y la comunidad magallánica.




