Pese a que Miguel Ángel Calisto integra el comité de senadores de Evópoli, será la FRVS quien definirá a su sucesor a partir de los presuntos delitos de fraude al fisco por los que se le investiga. Sus más seguros reemplazantes serían el diputado Jaime Mulet o su esposa, Flavia Torrealba, los principales liderazgos del partido. Calisto cesaría en el cargo si, de ser acusado por la Fiscalía, un grupo de parlamentarios recurre al TC.
Lo nuevo. En el oficialismo, pero también en la oposición, han seguido de cerca los avances en la investigación que lleva la Fiscalía de Aysén en contra del senador Miguel Ángel Calisto por presuntos delitos de fraude al fisco por más de $100 millones.
La indagatoria podría derivar, antes de fin de año, en la pérdida de un escaño para el oficialismo en el Senado. El gobierno, contando a Calisto, cuenta con 26 votos en esta Corporación, lo que hoy lo deja a un margen de un voto por sobre la oposición.
Calisto, ex DC y ex Demócratas, actualmente integra el comité de senadores de Evópoli e independientes. Sin embargo, será el FRVS —que lo incluyó en su lista parlamentaria en las elecciones de noviembre, luego de que Chile Vamos decidiera no respaldarlo— el que decidiría su reemplazo en la Cámara Alta.
Dentro de ese partido, señalan fuentes de la oposición y del Ejecutivo, han tomado fuerza dos nombres para sucederlo: El diputado Jaime Mulet o su esposa, la ex presidenta del FRVS, Flavia Torrealba.
Escenarios. Uno de los escenarios más evaluados, dicen diversas fuentes consultadas, es que Mulet, actual presidente de la colectividad, salte de la Cámara de Diputados al Senado y sea quien reemplace a Calisto.
El ex candidato presidencial, lejos de alinearse con la oposición en todas las votaciones de la administración Kast, ha actuado en ocasiones como una suerte de bisagra.
Mulet fue en marzo uno de los dos votos opositores que resultaron decisivos para que Jorge Alessandri (UDI) se quedara con la presidencia de la Cámara.
Además, se abstuvo en la votación general del plan de Reconstrucción, donde el Gobierno obtuvo 90 votos a favor.
La otra opción que se baraja con fuerza es que Flavia Torrealba sea quien supla a Calisto.
Torrealba, reconocida por su perfil moderado y abierto a alcanzar acuerdos, fue una de las primeras en alertar sobre las “dos almas” del gobierno de Boric.
Hacia el final del anterior gobierno, luego de que Boric removiera a Esteban Valenzuela del Ministerio de Agricultura, fue distanciándose del eje FA-PC -con quienes había forjado previamente una alianza- y cultivó lazos con sectores del Socialismo Democrático.
Consultados por Ex-Ante, fuentes del FRVS señalan que el proceso judicial contra Calisto todavía está en curso y puede extenderse por un plazo mayor. También, plantean que es esencial resguardar la presunción de inocencia.
El voto dirimente. Tras el despacho del plan de Reconstrucción a fines de julio o inicios de agosto, el ministro Jorge Quiroz, tiene previsto ingresar su segunda gran apuesta: la reforma al mercado de capitales. Y, en paralelo, el Gobierno espera presentar su agenda laboral. La idea es que todas estas iniciativas se tramiten y despachen durante este año, período en el cual estaría Calisto en el Senado.
En el Ejecutivo no tienen una mala percepción de que al Senado llegue Mulet o Torrealba, a partir de su perfil más dialogante.
Desafuero y acusación. Para este viernes estaba previsto que se realizara en la Corte de Apelaciones de Puerto Montt una audiencia para analizar la solicitud de desafuero contra Calisto que realizó la Fiscalía de Aysén, que lo acusó por el delito reiterado de fraude al fisco y pidió una pena 12 años de cárcel. Sin embargo, la audiencia fue suspendida.
La audiencia tendría lugar luego de que, el martes, el Juzgado de Garantía de Coyhaique decidiera reabrir, por un plazo de 60 días la investigación en su contra, a petición de la defensa de otro de los imputados.
Esta determinación, según cercanos al parlamentario, impide que se avance con su desafuero, pues aquello implica el cierre de las indagatorias.
Tras ese plazo, si no restan diligencias, el fiscal Hernán Libedinsky podría presentar una nueva acusación contra Calisto y volver a solicitar su desafuero. Este proceso, que podría contemplar una apelación ante la Corte Suprema, podría tomar hasta unos seis meses.
De ser desaforado, Calisto mantendría su cargo y su dieta parlamentaria, pero no podría participar en las deliberaciones del Senado. Eso implicaría un ajuste en el quórum de la Cámara Alta.
Según constitucionalistas consultados por Ex-Ante, el senador arriesga la cesación de su cargo si la Fiscalía lo acusa, pues el derecho a sufragio —una de las condiciones para ser electo— se pierde cuando una persona es acusada por un delito que merezca pena aflictiva, como es el caso del fraude al fisco.
Para que la cesación se haga efectiva, un grupo de 10 parlamentarios o incluso el Presidente de la República tienen que recurrir al Tribunal Constitucional argumentando la pérdida de la elegibilidad. La decisión final queda en manos del TC.
En ese caso, explican los expertos, la sentencia del tribunal sólo se referiría a la inhabilidad del senador para ejercer el cargo, y no sobre el mecanismo para sustituirlo.




