La autoridad regional destaca la formalización, el conocimiento geológico y la preparación de trabajadores y proveedores locales como prioridades para impulsar una minería segura, sostenible y vinculada al desarrollo de Magallanes.
Por: Daisy Castillo Triviños
La Región de Magallanes enfrenta el desafío de fortalecer su actividad minera y aprovechar nuevas oportunidades de desarrollo, considerando las particularidades geográficas, productivas y ambientales del territorio austral.
Para el seremi de Minería, Óscar Basualdo, avanzar en esa dirección requiere mejorar el conocimiento de los recursos minerales, apoyar a los pequeños productores y fortalecer las capacidades de los trabajadores y proveedores locales.
En ese contexto, el proceso de evaluación de la Política Nacional Minera 2050, iniciado por el Ministerio de Minería, representa una oportunidad para revisar los desafíos del sector e incorporar las necesidades de las regiones.
“Queremos que Magallanes participe activamente del desarrollo minero, con conocimiento generado en nuestra región, trabajadores preparados y proyectos que cumplan las exigencias ambientales y de seguridad. La minería debe contribuir al desarrollo de nuestras comunidades”, señala la autoridad.
La Política Nacional Minera 2050 es una hoja de ruta de Estado para orientar el desarrollo sostenible, competitivo e inclusivo del sector. ¿Cómo favorece a Magallanes?
—Esta política nos permite mirar el desarrollo minero con una perspectiva de largo plazo, considerando las características de Magallanes y las oportunidades que ofrece nuestro territorio.
Para nuestra región, sus lineamientos son relevantes porque apuntan a mejorar el conocimiento geológico, favorecer la exploración, apoyar la formalización de los pequeños mineros y fortalecer la preparación de trabajadores y profesionales.
El Ministerio de Minería inició el 8 de octubre un proceso de evaluación de esta política, con el propósito de revisar los avances alcanzados, identificar brechas y recoger nuevos desafíos. La convocatoria ciudadana estará abierta hasta el 19 de noviembre y sus resultados servirán de insumo para la actualización prevista durante 2027.
Es importante que Magallanes participe de este proceso y que su realidad productiva y territorial sea considerada en las decisiones de largo plazo.
En la práctica, ¿qué se busca alcanzar?
—Queremos una minería que genere oportunidades para Magallanes, que aproveche responsablemente sus recursos y que permita fortalecer el empleo y las capacidades locales.
Eso implica contar con mejores antecedentes geológicos, apoyar a los pequeños productores y promover proyectos económicamente viables, que cumplan las exigencias ambientales y de seguridad.
También buscamos que nuestros profesionales, trabajadores y proveedores puedan participar de las oportunidades que se generen, aportando sus conocimientos y experiencia.
¿Cómo proyecta integrar los lineamientos de descentralización y diversificación minera de la PNM2050 en una región tradicionalmente vinculada a los hidrocarburos y a la minería no metálica?
—Magallanes tiene una historia productiva importante y una actividad minera que presenta distintas características. La minería no metálica, por ejemplo, no se limita a los pequeños productores. La explotación de caliza en isla Guarello constituye una actividad relevante para la producción minera regional.
Para avanzar en diversificación necesitamos conocer mejor nuestros recursos. Una de nuestras prioridades es mejorar la información geológica disponible, porque contar con antecedentes técnicos confiables resulta fundamental para orientar la investigación y evaluar futuras oportunidades de exploración.
La Guía Geológica que estamos impulsando busca integrar esos antecedentes, en coordinación técnica con Sernageomin, para disponer de una base regional más útil para la investigación y la exploración. La diversificación comienza por conocer mejor nuestro territorio. Necesitamos información geológica confiable para transformar el potencial regional en oportunidades evaluables.
La descentralización también significa que el conocimiento y las capacidades técnicas se desarrollen en Magallanes, fortaleciendo la participación de nuestras instituciones, profesionales y proveedores.
Conocer mejor nuestro territorio es el primer paso para evaluar responsablemente su potencial minero.
¿Cuál es la estrategia para coordinar el desarrollo de la minería con nuevas actividades energéticas, como el hidrógeno verde, sin comprometer los ecosistemas y la biodiversidad austral?
—Magallanes presenta oportunidades de desarrollo productivo que requieren planificación y responsabilidad. La minería y las nuevas actividades energéticas pueden encontrar espacios de complementariedad, siempre que existan condiciones técnicas, económicas y ambientales que lo permitan.
Nuestro criterio es promover el aprovechamiento responsable de los recursos minerales, respetando la legislación vigente y las características ambientales del territorio austral.
Cada iniciativa debe cumplir las exigencias que le correspondan, incluyendo los procedimientos de evaluación ambiental cuando sean aplicables.
Nos interesa que las capacidades productivas y los proveedores de Magallanes puedan participar de nuevas oportunidades, pero siempre sobre la base de proyectos viables y del cumplimiento de las normas.
¿Qué planes concretos existen para fortalecer el capital humano local y preparar a trabajadores, profesionales y proveedores frente a los desafíos de la minería hacia 2050?
—Una de nuestras prioridades es fortalecer la formación técnica de quienes participan en la actividad minera, especialmente de los pequeños productores.
La formalización exige conocer los requisitos legales, técnicos y de seguridad de una faena. Por eso, la orientación profesional y la capacitación deben avanzar de manera conjunta.
En seguridad minera, trabajamos coordinadamente con Sernageomin para acercar conocimientos y herramientas de prevención. También buscamos articular oportunidades de capacitación con SENCE y aprovechar los instrumentos disponibles a través de PAMMA y ENAMI, de acuerdo con sus requisitos.
Otro ámbito importante es el trabajo entre ENAMI y la Universidad de Magallanes, orientado a fortalecer conocimientos técnicos asociados al análisis de minerales y a la trazabilidad de la producción.
Queremos que los trabajadores y profesionales de Magallanes estén mejor preparados y que ese conocimiento contribuya también al fortalecimiento de nuestra pequeña minería.
Uno de los ejes de su gestión ha sido el trabajo en terreno. ¿Cuáles son las principales demandas de los pequeños mineros y extractores artesanales, y cómo espera canalizarlas?
—Las principales necesidades que hemos identificado están relacionadas con la formalización, la asistencia técnica y las condiciones de comercialización.
Los pequeños mineros necesitan orientación para cumplir las exigencias de su actividad y contar con herramientas que les permitan desarrollar sus faenas de manera segura y dentro de la normativa.
En sectores como el Cordón Baquedano, nuestro trabajo está orientado a acompañar a los productores, especialmente en materias de formalización, asistencia técnica y seguridad minera. Buscamos avanzar en coordinación con las instituciones competentes para atender las necesidades del sector.
Otra prioridad es fomentar un poder comprador en Magallanes. Para los pequeños productores es importante avanzar hacia una comercialización formal, con procedimientos conocidos y una valorización técnicamente respaldada de su producción. El trabajo con ENAMI y la UMAG en muestreo, análisis y trazabilidad forma parte de la preparación de esa ruta comercial.
La formalización debe ir acompañada de asistencia técnica y una mejor ruta de venta. Queremos que el pequeño minero pueda trabajar con seguridad y comercializar su producción de manera trazable.
Magallanes vive un momento importante con el desarrollo de proyectos de hidrógeno verde y nuevas actividades energéticas. ¿Cómo pueden integrarse los proveedores locales y la pequeña industria minera a estas oportunidades?
—Magallanes cuenta con experiencia industrial, trabajadores especializados y proveedores que pueden aportar a nuevas actividades productivas.
Hay conocimientos relacionados con operaciones industriales, mantenimiento, manejo de materiales y logística que pueden resultar útiles en distintos proyectos energéticos.
El desafío es identificar esas capacidades, fortalecerlas y generar espacios de vinculación que permitan a las empresas y trabajadores regionales evaluar oportunidades de participación.
También vemos posibilidades de estudiar la participación de recursos minerales en la fabricación de e-combustibles. Un ejemplo es el aprovechamiento del CO₂ liberado durante la calcinación de caliza para producir cal, mediante su captura y posterior utilización. La calcinación libera el CO₂; su captura constituye una etapa adicional. La viabilidad de esa alternativa requiere evaluar el proceso completo y su desempeño ambiental.
Nuestra tarea es contribuir a que Magallanes aproveche su experiencia productiva y esté preparada para los desafíos que vienen, siempre con una mirada responsable respecto del territorio y sus actividades económicas.
Frente a los desafíos de diversificación y modernización, ¿con qué instrumentos cuenta la Seremi para incentivar la exploración y el desarrollo sostenible de recursos minerales en la zona austral?
—Para atraer investigación e inversión es fundamental contar con información geológica confiable y reglas claras.
Por eso estamos trabajando en mejorar los antecedentes técnicos disponibles sobre el territorio, en coordinación con Sernageomin. Esta información es importante para que investigadores y potenciales inversionistas puedan evaluar las oportunidades que presenta Magallanes.
En materia de pequeña minería, PAMMA constituye un instrumento relevante para apoyar iniciativas de formalización, equipamiento y desarrollo productivo, de acuerdo con las condiciones de sus distintas líneas de financiamiento.
También seguimos atentos a la discusión legislativa sobre el régimen de patentes mineras, que contempla modificaciones relacionadas con el desarrollo de la actividad y la exploración. Sus eventuales beneficios dependerán de la aprobación y entrada en vigor de la normativa correspondiente. Además, del proyecto de guía geológica de magallanes, que será un instrumento que apoyara a la investigación, educación y sobre todo la búsqueda de inversionistas que quieran venir a explorar a Magallanes
Queremos contribuir a que Magallanes cuente con mejores herramientas para desarrollar su potencial minero de manera responsable.
Considerando las complejas condiciones climáticas y geográficas de Magallanes, ¿qué acciones se impulsan para fortalecer la seguridad minera y prevenir accidentes?
—La seguridad debe ser una preocupación permanente en toda actividad minera, independientemente del tamaño de la faena.
En Magallanes, las condiciones climáticas, las distancias y las características del territorio hacen especialmente importante la planificación de las operaciones, la identificación de riesgos y el cumplimiento de las medidas preventivas.
La fiscalización del Reglamento de Seguridad Minera corresponde a Sernageomin. Desde la Seremi, nuestro trabajo se orienta a promover la coordinación institucional, apoyar la formalización y facilitar el acceso a instancias de orientación y capacitación.
Formalizar también contribuye a prevenir accidentes, porque permite avanzar hacia operaciones que cuenten con los antecedentes técnicos, autorizaciones y medidas de seguridad que exige la normativa.
Queremos que la prevención forme parte del trabajo diario y que cada productor comprenda la importancia de desarrollar su actividad de manera segura.
En materia de responsabilidad ambiental, ¿cuál es la situación de los pasivos ambientales mineros o asociados a hidrocarburos en la región y qué papel cumple la Seremi?
—La responsabilidad ambiental debe estar presente durante todo el desarrollo de una faena minera, desde su planificación hasta el cierre.
Es importante distinguir entre los planes de cierre de las operaciones mineras y las situaciones ambientales históricas que puedan existir en el territorio. Los primeros forman parte de las obligaciones establecidas para las faenas, cuya aprobación y fiscalización corresponden a Sernageomin, dentro de sus competencias.
Respecto de los pasivos ambientales históricos, es necesario contar con antecedentes técnicos actualizados de los organismos competentes antes de establecer un diagnóstico específico sobre la situación regional.
Desde la Seremi promovemos la coordinación institucional y el cumplimiento de la normativa, especialmente mediante la orientación y el acompañamiento a los pequeños productores.
Nuestro interés es que la actividad minera incorpore la prevención, la seguridad y el cuidado del entorno durante todas sus etapas, incluyendo el cierre de las operaciones.
Participación ciudadana en la Política Nacional Minera 2050
El Ministerio de Minería mantiene abierta hasta el 19 de noviembre de 2026 una convocatoria ciudadana para evaluar la Política Nacional Minera 2050. El proceso busca recoger opiniones y propuestas que permitan identificar avances, brechas y nuevos desafíos para el sector.
Los antecedentes recopilados serán considerados en la evaluación de la política y servirán de insumo para su actualización durante 2027.





