Lo que comenzó como una contraprotesta se transformó en una caótica escena en las afueras de la Casa Central. Estudiantes de la UC, del Movimiento Gremial y Solidaridad, relatan en primera persona cómo fueron atacados por manifestantes de la marcha de la Confech con líquidos, botellas, piedras y golpes. “Me patearon, me escupieron, me pegaron con palos”, afirma Carolina Mingo, estudiante de Terapia Ocupacional, de 21 años.
Cómo comenzó. Poco antes de las 07.30 de este jueves, un grupo de estudiantes del Movimiento Gremial de la Universidad Católica comenzaron a reunirse en las puertas de la Casa Central de ese plantel para realizar un banderazo, a cinco días de las elecciones de la FEUC. En paralelo, pero en el Campus San Joaquín, los dirigentes del movimiento Solidaridad —también afín a la derecha— realizaban un acto similar.
- Cerca de las 08.15, algunos de ellos, con banderas en sus manos, partieron a la sede ubicada en plena Alameda, para encontrarse con los alumnos que se habían congregado en el patio de la Facultad de Derecho para manifestarse contra la movilización convocada por la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech).
- Hugo Herrera (20), estudiante de Derecho y candidato a secretario general de la FEUC por Solidaridad, relata que los cerca de 30 alumnos de ese movimiento salieron a la Alameda a las 9.30, antes que el grupo convocado por la federación de estudiantes, y se instalaron en la vereda de la calzada con dos lienzos: uno con el mensaje “No queremos un Chile paralizado, sino un Chile que prospere” y otro que decía “Seguimos aquí”, en alusión a la experiencia en anteriores marchas estudiantiles.
- A su lado, se mantenían los más de 40 miembros del Movimiento Gremial con un lienzo de campaña.
- “Nosotros estábamos a los pies de la universidad, dada la violencia y las acciones que han tomado últimamente las manifestaciones de la Confech. Nuestro interés era que no dañaran la propia institución a la cual nosotros pertenecemos”, señala Tomás García (24), alumno de College y expresidente del movimiento.
Comienza la marcha. “Estuvimos un buen rato ahí. Iba pasando la gente, algunos nos insultaban, otros no hacían nada, ni nos miraban, y después empezó la marcha, que empezó a avanzar y cada vez había más gente. Cada vez que alguien pasaba, nos insultaba y nos escupía”, relata al teléfono Hugo Herrera.
- Carolina Mingo (21), estudiante de Terapia Ocupacional y coordinadora general de Solidaridad, cuenta que “la marcha venía de dos lados, desde la derecha y desde la izquierda, y nosotros estábamos ahí con las banderas y se empezaron a acercar”.
La golpiza. Cerca de las 11.00 horas, dicen los distintos testimonios, los ánimos cambiaron. “Estas agresiones empezaron de manera instantánea, apenas nos vieron en el frontis de nuestra universidad. No hubo ninguna especie de provocación, simplemente nos vieron y decidieron atacarnos”, relata Tomás García.
- Juan Ignacio León (21), estudiante de Ingeniería e integrante de Solidaridad, sostiene que “había un gran número de encapuchados, que se acercaron a nosotros de forma violenta, a golpearnos, quitarnos nuestros lienzos y romperlos. Nos rociaron con bencina y líquidos tóxicos. A mí me llegaron piedras en distintas partes del cuerpo”.
- Carolina Mingo, en tanto, relata lo siguiente: “Nos llegaron botellas de vidrio, pintura y aguarrás, que es inflamable. También nos echaron gas pimienta. Me patearon, me escupieron, me pegaron con palos”. Un compañero intentó asistirla, llevándola a la puerta de la universidad, pero cuenta que un manifestante siguió golpeándola “repetidas veces” por su espalda.
- Para entonces, cuenta Hugo Herrera, entre varios encapuchados lo tomaron y le quitaron una bandera: “Terminé en el piso, me agarraron de los brazos y quedé con un par de cicatrices. Me rociaron con aguarrás y también con bencina, quedé con las manos y el cuello negros”.
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Puertas cerradas. Pese a los incidentes, adentro de la universidad las clases siguieron su curso normal. Afuera, los estudiantes de la UC intentaban entrar al campus, pero no lo lograban, pues los accesos estaban cerrados. “Estábamos encerrados entre ellos y la pared, no podíamos escapar de esa situación”, recuerda Herrera.
- Carolina Mingo prosigue: “Fue bastante fuerte, porque estaban todos golpeando las puertas y no las abrían. En un minuto abrieron una puerta y estábamos todos desesperado entrando, cerca de 50 personas, y era como una torre de gente que se iba cayendo porque desde atrás los delincuentes seguían tirando cosas dentro de la universidad”.
- Esa puerta volvió a cerrarse, y 10 estudiantes fueron atendidos por el sistema de atención de emergencias de salud del campus. Cuatro de ellos fueron derivados al Hospital Clínico UC Christus.
Acciones legales. Ambos movimientos estudian querellas criminales contra quienes resulten responsables por la golpiza y la UC —que condenó los hechos— presentó una denuncia ante Carabineros, al tiempo que el Presidente Kast y su gobierno condenaron lo sucedido.
- En paralelo, la presidenta de la FECH, Laura Mlynarz, calificó de “inaceptable ese tipo de enfrentamientos entre estudiantes”. La dirigente estudiantil, militante del PC, de todas formas, puso además el foco en el “nivel de represión policial, el contingente que desplegó Carabineros, que dejó a miles de estudiantes gaseados y mojados durante una movilización masiva y completamente pacífica en su mayoría”.




