Fernando Villegas y amenaza de bomba: “Es gente que me detesta, de esas organizaciones picantes de ultraizquierda”

Alrededor de las 22:30 de este domingo, Fernando Villegas abrió el garage de su casa y se encontró con panfletos amenazándolo y un paquete con lo que sería una bomba de ruido. El analista, cuyo programa en Youtube (El Villegas) es visto todos los días por entre 30 mil y 60 mil personas, reaccionó con el estilo frontal que lo caracteriza: “Estoy acostumbrado a estos ultrones, no cambiaré nada, sería darles pelota”.

–En que circunstancias te diste cuenta de que habían dejado a la entrada de tu casa un paquete con un artefacto que parecía verdadera y panfletos con amenazas? Qué hiciste después?

-Me di cuenta casi por casualidad. Fui a ponerle llave al portón de entrada y salida de autos y en vez de hacer solo eso, lo abri y sali a echar un vistazo. Ahí vi los panfletos y los paquetes, uno de ellos una botella de plástico con un líquido que resultó ser, me dice carabineros, el ácido que usan para una bomba de ruido. De no verla y llevársela carabineros, habría explotado unas horas después. El otro paquete contenía lo que me pareció era un artefacto. Eso y los panfletos me hicieron comprender que se trataba de algo potencialmente peligroso. Los llevé a un basurero de calle para ponerlo fuera de circulación — a esa hora nadie va a botar basura- y más tarde llamé a carabineros.

–¿A qué lo atribuyes? ¿Piensas que es un intento de amedrentarte?

-El intento es amedrentar y/o evacuar su rencor. Esa gente que me detesta -no sólo ellos- firmaron su obsequio con el logo del “Frente Rebelde”, una de esas organizaciones picantes de ultraizquierda que chapalean en resentimientos y proclamas ridiculas.

–¿Esto te obligará a cambiar tu rutina y estilo de vida?

-No cambiaré nada. Sería darles pelota. Además estoy acostumbrado a esta gente, a los ultrones. Son deficientes mentales, aunque millonarios en resentimiento.

–¿Te llamó alguna autoridad del gobierno?

No me ha llamado personalmente ninguna autoridad. Tampoco lo necesito. No es para tanto.

–¿Asocias el hecho con tu visión muy crítica respecto del cambio ocurrido en Chile desde el estallido de octubre de 2019?

-Obviamente que es por esa “visión muy crítica”. ¿Por qué otra cosa podría ser?

–Después de la economía, la principal demanda en Chile es solucionar los problemas de seguridad. ¿Eres optimista o pesimista respecto de la posibilidad de hacer cambios importantes en esa área?

-No soy muy optimista, pero tampoco totalmente pesimista. Como dicen los británicos, “wait and see”. El problema es tan masivo que se requeriría un grado de inteligencia y coraje que tengo dudas exista, pero vaya a saber uno lo que traerá la “lógica de las cosas”.

–¿Cómo ves hasta ahora al nuevo gobierno?

-El nuevo gobierno es todavía una incógnita. Absurdo pensar que en un solo mes se revelarán sus capacidades y deficiencias.

–¿Y a la izquierda?

La izquierda está en ruinas desde hace mucho tiempo. Sus doctrinas son obsoletas y ruinosas, sus capacidades de gestión son nulas, su moral no existe y el público en su mayoría los está rechazando. No les queda, como capital, nada sino su odio, sus resentimientos, sus frases hechas, su mediocridad intelectual y personal. Habrá que ver si eso les sirve siquiera para subsistir, aunque sospecho que sí; esas virtudes la ponen en sintonía con el talante de las masas. A la gente le gusta creer que sus deficiencias y fracasos son culpa de terceros, que los “desposeyeron” y reprimieron. Sobre ese océano flota la decrépita nave de la izquierda y siempre flotará.

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