Controversia se generó en las últimas horas tras la viralización de declaraciones del contraalmirante argentino Hernán Montero, quien abordó la situación geográfica y jurídica del Estrecho de Magallanes en el podcast “Pensemos”.
Aunque las declaraciones fueron emitidas en enero, recientemente comenzaron a circular en redes sociales, provocando reacciones en el ámbito político chileno. En el espacio, Montero reconoció que el estrecho es chileno, pero realizó una controvertida afirmación: “La boca de Magallanes es argentina”, señalando que el sector oriental entre Cabo Vírgenes y Punta Dungeness correspondería a territorio de su país.
Estas declaraciones fueron cuestionadas por autoridades chilenas, entre ellas el senador por Magallanes, Karim Bianchi, quien calificó los dichos como “claramente graves”.
“No sólo demuestran su ignorancia, sino que además tensionan las relaciones entre ambos países y evidencian desconocimiento de los tratados internacionales”, afirmó el parlamentario, agregando que actualmente no existen temas limítrofes pendientes entre Chile y Argentina, salvo lo relativo a Campos de Hielo Sur.
En esa línea, el senador hizo un llamado directo al presidente argentino, Javier Milei, solicitando que se adopten medidas frente a la situación. “Esperamos que esto no quede sin consecuencias y se dé de baja a este funcionario que ha puesto en riesgo las relaciones con nuestros hermanos argentinos”, sostuvo.
El Estrecho de Magallanes es reconocido internacionalmente como territorio chileno, con libre navegación garantizada para todas las naciones. Sus límites con Argentina fueron establecidos en acuerdos como el Tratado de Límites de 1881 y el Tratado de Paz y Amistad de 1984.
Estos instrumentos fijan con precisión la delimitación en la boca oriental del estrecho, señalando que el límite entre ambos países corresponde a una línea recta que une el hito ubicado en Punta Dungeness con el Cabo del Espíritu Santo, en Tierra del Fuego. Asimismo, se establece que la soberanía de cada país se extiende hacia el oriente y occidente de dicha línea.
Además, los tratados ratifican el carácter neutralizado del estrecho y aseguran la libre navegación para embarcaciones de todas las banderas, obligando a Argentina a garantizar el tránsito expedito hacia y desde estas aguas.
La controversia continúa generando reacciones, mientras desde distintos sectores se insiste en la importancia de resguardar los acuerdos internacionales y mantener relaciones diplomáticas estables entre ambos países.




